El precio de la inflación

24 febrero 2022

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Monthly House View - Marzo 2022 - Descargar aqui

La inflación sigue sorprendiendo al alza. Quizás esta dinámica no sea tanta sorpresa al observar la fuerte subida de los precios de la energía, y cualquiera puede relacionar sin dificultad la inflación, el aumento de los precios del petróleo y el gas, con las tensiones geopolíticas, lo que puede tender a alimentar una vez más la narrativa de una inflación temporal, impulsada por la energía, que disminuirá rápidamente.

Esta idea nos parece arriesgada por varios motivos, teniendo presentes las últimas cifras de la inflación estadounidense. Por un lado, porque estas cifras reflejan que el aumento de precios se ha propagado a la gran mayoría de componentes. Por otro lado, porque podemos sospechar de la existencia de un mecanismo de reacción de los salarios a la inflación y viceversa, lo que nos acercaría a un fenómeno sostenido, al menos más duradero de lo previsto. En Europa, con un crecimiento salarial más moderado, aún estamos lejos de esta situación, pero el reducido desempleo en el Viejo Continente podría llevar a una aceleración en los próximos trimestres. Por lo tanto, hay que ser prudente en la naturaleza dinámica de este proceso y observar las reacciones en cadena.

Este fenómeno inflacionista podría repercutir en el crecimiento. Así, la realidad del poder adquisitivo de las clases medias pone en tela de juicio la tesis del excedente de ahorro de la COVID-19. Los hogares de ingresos modestos sufren de lleno la subida de los precios de los combustibles, lo que provoca un incremento de las reivindicaciones salariales y los cambios en el consumo. Es lo que falta actualmente en una hipótesis de crecimiento mundial relativamente consensuado y optimista, que en este momento no se vería afectado por la inflación ni las subidas de tipos.

Sin duda, es un motivo de preocupación dentro de la ecuación de los bancos centrales, que podrían no llevar a cabo todas las subidas de tipos que prevé el mercado.

Existen muchas divergencias entre la Fed y el Banco Central Europeo (BCE), relacionadas tanto con las diferencias en el contexto económico como con la especificidad de su misión. Sin embargo, es indudable su deseo común de evitar que se genere una recesión o un cambio brusco y repentino de los mercados por un exceso de normalización, en caso de que el crecimiento muestre signos de debilidad.

La política monetaria dista de ser neutral para los mercados, aunque hay una paradoja que se mantiene. Aunque se ha reconocido que la actuación de los bancos centrales permitió una fuerte recuperación de los precios de los activos financieros en la primavera de 2020, ya no se acepta tanto que la normalización monetaria se traduzca en un ajuste de los mercados de renta variable y de los diferenciales de la deuda corporativa, aunque ya venga ocurriendo desde enero.

También empiezan a aparecer ciertos signos de debilidad en las empresas tras las presiones inflacionistas. Hasta ahora, habían batido récords de crecimiento y rentabilidad, respondiendo a los aumentos de costes con subidas de precios para mantener los márgenes. Los resultados del cuarto trimestre fueron espectaculares, pero los ejecutivos de las empresas miran con prudencia la tendencia de 2022, mientras que los valores industriales ven disminuir sus niveles de margen.

El comienzo del año exige, por lo tanto, humildad y pragmatismo ante una realidad cambiante, en la que las tendencias parecen menos asentadas, y en un panorama de mayor riesgo.

En marzo se concentran muchos desafíos y este mes dará respuesta a la estrategia adoptada por los bancos centrales. Si la economía aguanta, la Fed iniciará la anunciada subida de tipos. Por el contrario, si el entorno internacional, la volatilidad de los mercados o la tendencia económica se deterioran, será una oportunidad para comprobar si el “Greenspan put1“ sigue presente.

1- Literalmente, «opción de venta sobre Greenspan»: idea de que la Fed vuelve a una postura acomodaticia en cuanto las condiciones financieras se deterioran (término acuñado tras el crack de 1987, cuando Alan Greenspan acudió al rescate de los mercados).

 

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Monthly House View, 18/02/2022 - Extracto del Editorial

24 febrero 2022

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