El regreso del valor temporal

25 noviembre 2022

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Monthly House View - Diciembre de 2022 - Descargar aqui

Durante el periodo de gran trastorno del marco de inversión iniciado tras la introducción de los tipos negativos, los inversores tenían la sensación de haber perdido el norte y toda referencia que les sirviera de guía. No les faltaban motivos: ¿cómo puede analizarse el valor y la rentabilidad de los activos financieros cuando hay que compararlos con activos libres de riesgo con tipos de interés cero o negativos? Igual de inquietante era ver tipos negativos en los bonos a 10 años frente a un tipo cero en los depósitos.

Abandonar repentinamente este marco significa volver a un orden financiero más normal. Una de las manifestaciones de esta vuelta a la normalidad es el regreso del valor temporal del dinero, que sigue siendo la base de toda inversión en bonos o contrato de préstamo. ¿Qué base lógica tiene, en la teoría macroeconómica, la existencia de una rentabilidad asociada a un préstamo o una inversión? La preferencia por el presente, es decir, la capacidad de consumir ahora y no más tarde (el ahorro es un consumo diferido y el tipo de interés es, en cierto modo, el coste de sacrificar el disfrute inmediato).

Por lo tanto, es muy positivo que los depósitos y las inversiones en bonos vuelvan a dar rendimiento. En primer lugar, porque podría contribuir a disminuir el consumo y la inversión, y reducir las presiones inflacionistas. En segundo lugar, porque reintroduce interrelaciones más saludables entre el consumo y el ahorro, además de entre las clases de activos.

Aunque el regreso del valor temporal sigue siendo incompleto (como se observa en las curvas de rendimiento invertidas de esta fase de ajuste y de desaceleración monetaria), marca una relación más equilibrada entre ahorradores y prestatarios, y vuelve a darle sentido al ahorro, siempre que pueda superarse una inflación más persistente de lo previsto. En Europa, esta empieza ya a mostrar signos de estabilización y en EE. UU., de lenta relajación, lo que explica que se preste una mayor atención a la rentabilidad en todas las clases de activos, dejando de lado las esperanzas de un incremento de los índices.

Si el tiempo encuentra un nuevo valor, los inversores tendrán menos necesidad de sacrificar la liquidez o la calidad de la cartera para conseguir rentabilidad. La otra implicación de este trastorno es la muerte del TINA (el famoso “there is no alternative” —no hay alternativa— a la renta variable) que todavía se vaticinaba hace un par de meses. Primero, porque la subida de los tipos lleva un año afectando negativamente al valor actual de los flujos de caja futuros (otra señal de la reaparición del valor temporal). Segundo, porque el rendimiento de los bonos puede llevar el peso de la renta variable a su valor razonable dentro de una cartera. De hecho, el rendimiento se encuentra muy cerca del ratio beneficio neto/precio de las acciones en la renta variable estadounidense. Por lo tanto, necesitamos ver una mayor confirmación de unas perspectivas de crecimiento atractivas y/o de unos dividendos elevados y crecientes (o una corrección más significativa de las valoraciones) antes de poder justificar una ponderación elevada de la renta variable junto con los bonos corporativos de gran calidad, que ya ofrecen rendimientos.

Es probable que en 2023 veamos la vuelta de la cartera “60/40”, cuya desaparición definitiva y a largo plazo nos habíamos precipitado a anunciar. Por lo tanto, los bonos deberían volver a las carteras a principios de 2023, antes de que la mejora de los beneficios y la probable relajación de las políticas monetarias den un impulso a largo plazo al mercado de renta variable en el segundo semestre de 2023. Asimismo, como los mercados no esperarán la confirmación de la Reserva Federal de EE. UU. (Fed) para tomar una decisión, cualquier signo de caída de la inflación debería traducirse en un repunte de los mercados de renta variable. Solo el tiempo dirá si la subida de los mercados que siguió a la inflación de octubre estaba justificada, pero, en nuestra opinión, aún es pronto para apostar por un giro de la Fed a finales de año.

 

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Monthly House View, 18/11/2022 - Extracto del Editorial

25 noviembre 2022

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